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¿Qué debo saber sobre el Foro de Sao Paulo?

El intelectual indoamericano le da por simpatizar con el comunismo, lo contempla con emoción romántica y justifica, por consiguiente, la teoría de su acción devastadora. (Ramón Díaz Sánchez, 1983).

La izquierda latinoamericana ha tenido altos y bajos a lo largo de su historia. Sin embargo, luego de 1990 se da un proceso de conquista pacífica y electoral de diferentes gobiernos de la región gracias a la organización centralizada y el financiamiento derivado del denominado Foro de Sao Paulo. La lucha armada había quedado en un segundo plano, la misión ahora era asaltar el poder por vía de las frágiles instituciones latinoamericanas.  

Antes de entender las implicaciones actuales de este espacio de discusión política de aparente carácter internacional, es necesario hacer un breve recorrido sobre qué es, cómo se formó y cuáles son sus fundamentos.

Así pues, el Foro de Sao Paulo puede entenderse como un espacio de discusión política internacional en el que diversos partidos políticos de izquierda en la región se organizan para conquistar y conservar el poder en los diversos Estados de América Latina, en principio, por la vía electoral.

Foto vía Alerta Digital.

La necesidad de una organización macro que dictara verticalmente las directrices a todos los partidos de izquierda latinoamericanos surge producto de la caída del muro de Berlín en 1989, cuando ya se vaticinaba el derrumbe definitivo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La situación de acefalía y orfandad a la que se iba a enfrentar la izquierda produjo la urgencia de crear una nueva estructura que garantice una organización centralizada.

Como hemos dicho, en principio, el Foro de Sao Paulo se movilizó sobre la idea de la conquista pacífica del poder, esto debido al abrupto corte de financiamiento derivado de la crisis económica de la URSS y al fracaso sostenido de los movimientos guerrilleros en la región, los cuales, con la diferencia de los insurgentes Colombianos que se beneficiaban (y se siguen beneficiando) inmensamente del narcotráfico, decidieron abandonar las armas e integrarse a la lucha democrática (caso Uruguayo, Nicaragüense, Salvadoreño, entre otros).

Fundamentos del Foro de Sao Paulo

Para hablar de los fundamentos del Foro, es necesario aclarar que, al menos en lo que se maneja como información pública, el Foro de Sao Paulo no es una organización vinculante de carácter internacional como podría entenderse la Organización de Estados Americanos, sin embargo, con base a las tendencias particulares de los partidos integrantes, podríamos definir los fundamentos ideológicos del Foro en 3 vértices principales:

El antimperialismo, dividido, en primer lugar, en el sentido del rechazo total y absoluto a la política exterior de los Estados Unidos, señalada de ser el origen histórico contemporáneo de todos los males de la región (haciendo particularmente énfasis en el rechazo a la denominada doctrina Monroe). Y en segundo lugar, en el rechazo al “neocolonialismo” europeo, culpable de la “perversión de la bondad de nuestros primeros pobladores y del expolio a nuestras tierras”.

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El Antioccidentalismo, dividido en anticapitalismo, en cuanto al rechazo de la supuesta explotación de las grandes empresas privadas nacionales a los pueblos, derivando en la exigencia de más control regulatorio por parte de los Estados para garantizar la “justicia social”. Y el antiglobalismo, el cual se enmarca en el rechazo a las políticas de libre mercado internacional y a la nueva tendencia “colonialista de imperialismo económico” que desde las grandes potencias (principalmente los Estados Unidos) se había venido imponiendo a los países de la región.

Además, dentro del antioccidentalismo destaca en lo político el rechazo a la democracia tradicional entendida bajo el sistema representativo defendido por los Estados Unidos y sobre el cual se habían levantado las instituciones de los países latinoamericanos. En contraposición a esto, se tenía por norte la búsqueda de la llamada (y francamente utópica) democracia participativa, la cual implicaba, valga la redundancia, una participación directa del pueblo en los asuntos políticos, tratando de emular, a su manera, las democracias de la antigüedad en nuestras sociedades contemporáneas.

En cuanto a el tercer vértice ideológico, los integrantes del Foro de Sao Paulo buscan la “liberación y emancipación definitiva” de los pueblos del tercer mundo frente al “imperialismo y el colonialismo económico”. Para ello, los partidos que lo integran buscan impulsar la necesidad de un mundo descentralizado, abogando por el orden “multipolar” o “pluripolar” en las relaciones internacionales.  

Entendiendo esto, podemos argumentar que, así como la URSS en su momento dictaba las fórmulas para conquistar el poder en Latinoamérica y brindaba financiamiento a la guerrilla, el Foro de Sao Paulo cumplía una función similar en cuanto a la organización de los partidos de izquierda para conquistar (y luego mantener a toda costa) el poder por la vía electoral (en principio).

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Sin embargo, desde el 2009, con la caída de Manuel Zelaya en Honduras, hasta el reciente surgimiento de diferentes gobiernos liberales y conservadores en la región, el Foro de Sao Paulo se ha visto seriamente disminuido en financiamiento y organización, opacado además por el Grupo de Lima que surgió para hacer frente a la crisis venezolana y el desmembramiento de todos los intentos de integración que desde el Foro se intentaron (la UNASUR y la ALBA principalmente).

Ante esta situación desventajosa, múltiples figuras políticas de izquierda en la región se movilizaron en la creación de un nuevo espacio que, en el futuro, sustituya al desgastado Foro de Sao Paulo: así nace el Grupo de Puebla en julio del presente año. Sin embargo, el análisis de este nuevo espacio para la difusión de las ideas progresistas y de izquierda en la región corresponderá a otro artículo.

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