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Sin escape: crónica de la atribulada Venezuela

2020 no podía comenzar de peor forma para Venezuela. La esperanza que significó la juramentación de Juan Guaidó el 23 de enero de 2019 se disipó con el paso del tiempo y la carencia de resultados tangibles para solucionar la grave situación del país que parece estar sin escape.

Como toda esperanza frustrada, detrás de ella vienen la rabia y ésta está absolutamente justifica ya que el nivel de expectativas creadas, mezcladas con la precaria situación de la mayor parte de la población y los nulos resultados, hacen que esta emoción sea, en realidad, poca cosa para lo que se podría esperar como reacción en cualquier otro país.

Aunado a esto, eso que pudiésemos llamar “el humor social” ha decaído y las concentraciones convocadas por Guaidó no pasan de ser la precaria representación de la militancia de los partidos políticos opositores. El ciudadano común perdió no solo la esperanza, sino la confianza en la dirigencia política opositora. Además, la opinión pública se aleja cada vez más de los problemas de fondo en Venezuela.

A continuación, veamos una gráfica que resume los temas con mayor presencia en la Opinión Pública durante 2019.

Un promedio de 2500 noticias mensuales son recolectadas por el equipo de Realidad y Entorno para la generación de gráficas e informes especiales de análisis de riesgo y medición de la opinión pública. Fuente: Realidad y Entorno.

Tras este panorama, 2020 inicia con el quebrantamiento de un pacto firmado al inicio de la legislatura del Parlamento en 2016. Se había acordado que en el último año de la legislatura, la presidencia del Parlamento correspondería a un representante de los partidos minoritarios, sin embargo, Juan Guaidó y los partidos que lo apoyan (so pretexto de que el apoyo internacional es para él) decidieron quebrantar ese acuerdo.

Peor aún, un grupo de diputados de los partidos que lo apoyan aparecieron involucrados con la tiranía en una trama de corrupción, de este mismo grupo de diputados surgieron acusaciones de corrupción contra Guaidó y su entorno, convirtiendo desde mediados de noviembre al parlamento en una tragicomedia que ahuyentó aún más la confianza de los venezolanos en la dirigencia opositora.

Pese a que voluntariamente se había separado del Parlamento, la minoría del partido de gobierno (con lo cual perdían sus cargos de diputados), por invitación del propio Juan Guaidó, volvió a los curules, protagonizando los más rocambolescos y pintorescos debates en el hemiciclo de sesiones, algo muy propio de una “república bananera”.

Previamente, otro escándalo había ensombrecido a la presidencia interina: alcohol, prostitutas, drogas y lujos distribuidos entre los diputados opositores que estuvieron en Cúcuta para la “no entrada” de la ayuda humanitaria. Esto generó una investigación de los organismos de inteligencia colombianos, lo que posteriormente se convertiría en un escándalo revelado por el portal digital PanAmpost. Meses más tardes, todo ello significaría el despido por parte de Guaidó de su embajador en Colombia, Humberto Calderón Berti.

Pero los lujos y los excesos no son exclusivos de los diputados, otros embajadores de Guaidó se exhiben en redes sociales conduciendo vehículos convertibles, incluso, el embajador cuyo papel debería ser más importante (Carlos Vecchio, embajador de Guaidó ante los Estados Unidos) se ve acompañado en reuniones de alto nivel con personas vinculadas económicamente al régimen.

Este sórdido panorama deja a Venezuela, al menos en el corto plazo, SIN ESCAPE. No se alcanzará una solución real a los problemas del país mientras el régimen de Maduro continúe en el poder y, siendo aún más realista, tampoco se lograrán soluciones con la oposición formal que hoy conocemos. Podrían alcanzarse algunos cambios cosméticos, que aliviarían la grave crisis que azota a Venezuela, pero nada significativo cambiará.

Conformación del sistema político venezolano

Es necesario comprender que en el sistema venezolano cohabitan oposición y gobierno, ya que ambos viven, respiran y subsisten gracias al sistema rentista proveniente de la renta petrolera, y una serie de actividades conexas que de ésta derivan (incluidas estructuras financieras creadas para lavado de dinero y narcotráfico).

De modo que todas las maniobras y piruetas que hemos visto por parte de la oposición para prolongar la agonía del venezolano en lugar de darle fin a la tiranía cuando tuvo a prácticamente a todo el planeta atento a lo que ocurría en el país, y a su principal aliado (EEUU) mostrándole las garras a Maduro, únicamente obedecen al interés crematístico de que “cambien los actores sin que cambie el sistema rentista”, y para que eso ocurra debe llagarse a una serie de acuerdos repletos de impunidad, ya que de una u otra forma solo fingen oponerse, pues, en realidad, son SOCIOS.

Si usted quiere una imagen visual de lo que es realmente la relación Gobierno – Oposición en Venezuela imagine un combate de la liga WWF (lucha libre en los Estados Unidos), esos combates son brutales, pero todos son coreografía, todos están previamente ensayados; eso no significa que no haya sangre o huesos rotos, como en la política Venezolana, hay presos políticos o exiliados y, por supuesto, muchos buenos ciudadanos que han fallecido a manos del régimen, ya que estos solo son “extras” en esa perversa coreografía.

Así las cosas, para Venezuela quedan muy pocas salidas, este perverso juego entre la tiranía chavista y sus socios de la oposición inició este año con una situación irregular en el Palacio Federal Legislativo, de la cual emergieron no una, sino dos presidencias de la Asamblea Nacional “opositoras ambas”. Recordemos que, además, en Venezuela hay una Asamblea Nacional Constituyente que sesiona y no hace nada, pero que actúa como brazo ejecutor del régimen cuando este así lo demanda.

Esta situación sería hilarante si no estuviese ocurriendo en paralelo con una profunda crisis humanitaria, pero se convierte en trágica por las desgracias que ocurren en la población mientras la clase política se disputa los despojos de un país, cual borrachos peleando por una botella vacía. Esta disparatada situación nos llevará a unas elecciones parlamentarias en las que se “definirá” (según el interés de los actores políticos) la verdadera orientación política del pueblo, dichas elecciones serán irrelevantes para efectos de solucionar la crisis venezolana y no dejarán de ser otro acto de propaganda para que esta clase política permanezca en escena.

El rol de EE.UU. en el caso Venezuela

En paralelo, EE.UU. entra en una situación problemática con su jurado enemigo Irán, esto a la vez, en el contexto de una campaña por la reelección del actual presidente Donald Trump, pone al gobierno norteamericano en una situación difícil ante el caso Venezuela; o intentan una acción que inequívocamente dará con la salida de Nicolas Maduro antes de las elecciones para exhibirla como un logro en política exterior, o le bajan el volumen al tema Venezuela y lo dejan para el segundo periodo de mandato de Trump.

Lo que sí es seguro es que Venezuela continuará siendo una amenaza para la seguridad del hemisferio y de los Estados Unidos, y esto seguirá siendo así pase lo que pase en Washington.

Pero hasta ahora únicamente hemos abordado el panorama político y sus actores visibles, y no alcanzaría un artículo para abordar el resto de los problemas que afectan a Venezuela: una moneda de circulación sin valor alguno, la inflación más alta del planeta, la escasez de productos y servicios, los precarios servicios de educación y salud, la falta de oportunidades para el desarrollo, colectivos armados, FARC y ELN con posesión de territorio Venezolano, los turcos en complicidad con estas bandas explotando el arco minero del Orinoco, los rusos controlando la industria petrolera venezolana, una enorme deuda con China y unas relaciones turbias con el régimen de los Ayatola en Irán, que ha llevado a más de un experto a asegurar que en Venezuela funcionan células de grupos como Hezbollá.

Esa es la realidad venezolana, la que no es mencionada en los medios de comunicación de masas y que solo unos pocos señalan en redes sociales, esa es la realidad que ninguno de los actores políticos desea enfrentar, ya que se saben incapaces de hacerlo, eso es lo que lleva a mi atribulada Venezuela, al menos por este año, a encontrarse nuevamente SIN ESCAPE.

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