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Los socialistas a la caza de Trump

En 2016, una figura completamente ajena a la política apareció en el horizonte, la frase más recordada de su aparición fue “cuando los mexicanos cruzan la frontera no envían lo mejor”, refiriéndose a la inmigración ilegal, e inmediatamente prometió construir un muro a lo largo de la frontera sur. Naturalmente, la reacción de los socialistas fue ir a la caza de esa figura: Donald Trump.

Vivir en Venezuela durante el surgimiento, el auge y la consolidación de la tiranía chavista me ayudó a comprender lo trágico que es permitir que el Estado crezca hasta controlar las actividades más básicas del individuo.

El chavismo no solo destruyó a Venezuela, sino que se exportó a otras naciones latinoamericanas ante la mirada complaciente de las administraciones de Bush y Obama en los Estados Unidos (especialmente la de Obama).

¿Quién es Donald Trump?

Donald Trump resultó ser un fenómeno político que dejó atrás a 16 competidores republicanos y a la gran candidata del Partido Demócrata y representante del status quo, Hillary Clinton.

Sorprendentemente se le critica por hacer todo lo que los estrategas y consultores sugieren a un candidato, y es que a nadie le gusta que un extraño venga a hacer lo que creemos que está reservado exclusivamente para algunos privilegiados (en este caso, la casta política).

Pero Trump no solo tuvo éxito como candidato, está siendo un presidente muy exitoso que centra su acción gubernamental en el rescate de la economía norteamericana y en fortalecer el arsenal militar de los Estados Unidos; todos los que creemos en los valores de la civilización occidental debemos estar muy satisfechos con eso.

Se inicia la caza de Trump

Desde que fue elegido en noviembre de 2016, varios portavoces del partido demócrata anunciaron que eliminarían a Trump, por lo que los socialistas inician la caza de Trump. Maxim Waters, una representante demócrata, ha tenido expresiones hacia Trump que, de haber sido dirigidas de un republicano a un demócrata, habrían significado juicio y prisión para el republicano.

Comenzaron con la trama rusa, después de dos años de investigación, el fiscal especial Robert Müller entregaría un informe con la frase “No Russian Collusion”. Para el partido demócrata las cosas se pusieron peor que al comienzo de la investigación.

A mediados de 2019, un “soplón” reveló el audio de una conversación entre Trump y el nuevo presidente de Ucrania, en la conversación se evidenciaba la existencia de negocios petroleros entre la administración anterior de Ucrania y el hijo del exvicepresidente de los Estados Unidos, Joe Bidden (Hunter Bidden).

Dos días después, Trump estaba haciendo pública la transcripción completa de la conversación, sin embargo, el partido demócrata (con mayoría en la Cámara de Representantes) comenzó el proceso para llevarlo a un juicio político conocido como “Impeachment”.

El “soplón” nunca se conoció, simplemente fue mencionado por el representante demócrata Adan Schiff (esposo de una hija de George Soros), quien, a su vez, es el jefe de la comisión de inteligencia de la Cámara de Representantes.

¿Impeachment? o ¿’Impeachshit’?

Fueron, al menos, un par de meses de interrogatorio de testigos promovidos por los demócratas y de apagar el micrófono o silenciar a los representantes republicanos (en el mejor estilo de un parlamento de la república bananera). Finalmente, la cámara aprobó la acusación con dos cargos (ambos muy débiles) con los votos de representantes demócratas únicamente, incluso un representante demócrata renunció a su partido y se unió al partido republicano.

El juicio político llegó al Senado, donde fue rechazado radicalmente por la mayoría republicana que aplicaba a los demócratas la misma medicina que recetaron en la Cámara de Representantes. Esto significó el suicidio del partido demócrata, sabían que la acusación no prosperaría en el Senado, sin embargo, continuaron porque simplemente NO TIENEN NADA QUE OFRECER A LOS AMERICANOS.

El juicio político es, en efecto, una institución republicana, parte de los mecanismos de contrapeso de la República en los Estados Unidos, pero lo único que logró el partido demócrata con su ejecución fue prostituir a esa institución. En lugar de un juicio político (impeachment) promovieron una mierda política (impeachshit).

Elecciones USA 2020

Hecho este vuelo rasante por el “cómo” se llegó al impeachment, pero nos queda preguntarnos ¿qué ocurrirá en noviembre de 2020 cuando Trump se presente a la reelección? Pues lo único que puede ocurrir -salvo la aparición de un cisne negro- es que: Trump será reelecto para otro periodo de cuatro años en la Casa Blanca.

Esta vez la victoria será aplastante y no solo él ganará la presidencia, sino que, además, los republicanos volverán a ser mayoría en la Cámara de Representantes y mantendrán la mayoría en el Senado.

Personajes como Ilhan Ohman y Alexandria Ocasio desaparecerán de la escena política (al menos en las próximas elecciones), y es que lo que hoy vemos es la peor versión del partido demócrata en toda su historia. Los republicanos arrasarán en noviembre de 2020 porque Trump y su partido tienen tres años gobernando y dando resultados para ser reelegidos, mientras los demócratas tienen tres años tratando de ganar las elecciones que perdieron en 2016.

Las amenazas de la postmodernidad

Como todo proceso de elecciones, este no está exento de sorpresas o cisnes negros. Pese a su edad, Bernie Sanders es quien representa los postulados de la postmodernidad y el socialismo más ortodoxo (vale señalar que al igual que el socialismo, la postmodernidad es una creación de la izquierda). Ha logrado levantar entusiasmo en la generación millennials, segmento que, aun con los esfuerzos de varios grupos conservadores, los republicanos no logran dominar.

Dentro del partido demócrata Sanders no alcanza el 20% de apoyo, habrá que ver cómo reacciona la base del partido si éste logra finalmente ganar la nominación, ya que sectores moderados no le acompañarían; sin embargo, esto no es determinante, ya que de igual forma Trump no contó con el apoyo de algunos grupos republicanos.

Sanders no parece tener la fuerza para derrotar a Trump, pero para eso son las campañas: para cambiar tendencias. Por otra parte, el tema de las minorías no debería ser problema para Trump, ya que las cifras de desempleo de afroamericanos, latinos, mujeres y cualquier otro segmento que se auto proclama “minoría” han descendido a niveles récord en la historia de los EEUU, pero el discurso de la izquierda, empeñado en apelar al resentimiento y disfrazado de una inexistente superioridad moral, siempre cautiva a quienes buscan en otros la culpa de sus desgracias.

El peligro de Sanders

Sanders no solo es un peligro para los EE.UU., es una amenaza para la estabilidad del planeta, una eventual presidencia de Sanders debilitará el poder de los EE.UU. en el contexto global y con ello pondrá en riesgo a la civilización occidental.

En un contexto donde ya Europa parece haber decidido suicidarse, el auge de amenazas como el narcotráfico, el fundamentalismo islámico y la expansión de regímenes totalitarios en el hemisferio occidental contarían, no solo con la mirada complaciente de un EE.UU. en manos de Sanders, sino, además, con su bendición.

Por fortuna los EE. UU. cuentan con los colegios electorales, un importante mecanismo para preservar la República (así los latinoamericanos no lo comprendamos) y, por otro lado, Trump ha dado pasos importantes en la conformación de la corte de justicia.

Quedará ver cómo queda conformado el congreso (aunque reitero que tendrá mayoría republicana en ambas cámaras). Esta elección de 2020 decidirá si el país que derrotó al socialismo soviético caerá en manos del socialismo postmoderno. Por ahora el impeachshit “LIBERÓ EL CRAKEN”. Donald Trump con una sólida gestión ha hecho a los Estados Unidos “grande de nuevo”.

Hollywood contra Trump

Hollywood ha jugado siempre un papel importante en la política de los EE.UU. promoviendo los valores que forjaron esa gran nación, sin embargo, en las últimas décadas se ha vuelto contra esos valores a expensas de una distorsionada interpretación de la libertad de expresión y, sobre todo, poniéndose al servicio de la agenda de la postmodernidad (los lectores saben interpretar cual es esa agenda).

Importantes figuras de Hollywood se han declarado en abierta confrontación con Trump valiéndose de los altares que les concede su posición como artistas. Esto no deja de ser importante desde el punto de vista electoral, ya que siempre tienen un impacto importante en la opinión del electorado.

Recientemente, durante la entrega de los premios Golden Globes, el animador del evento, Ricky Gervais, le recetó una cucharada de su propia medicina a estas celebridades diciéndoles: “Ustedes no están en capacidad de comprender el mundo, la mayoría de ustedes ha estado en la escuela menos tiempo que Greta Thunberg, así que reciban su premio, den gracias a su Dios y a su agente y no jodan”.

Y es que, en realidad, es poco más que inmoral criticar el sistema de vida que les ha proporcionado a todos ellos sus mansiones en Beverly Hills.

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