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Repensando las políticas públicas post COVID-19

El mundo en general, y América en particular, se encuentran presenciando los embates de una pandemia que genera incertidumbre en un contexto internacional complejo. Europa empieza a sufrir los rebrotes del virus, mientras que en América muchos países no han llegado a una estabilización del número de contagios. Sin embargo, es oportuno repensar las políticas públicas post COVID – 19.

La situación económica, política y social de muchos países, especialmente en América Latina, era compleja previamente a la pandemia, y llegado el virus, se ha agravado aún más, por lo que se puede pensar que los retos post pandemia deben ser los mismos. En esta sintonía, es importante avanzar con políticas públicas que satisfagan cuatro necesidades que propicien un desarrollo sostenible.

Necesidades a satisfacer para el desarrollo

Hay cuatro grupos de necesidades a satisfacer para el desarrollo, en los cuales quienes gobiernan deben hacer foco mediante un adecuado análisis, diseño y gestión de las políticas públicas.

  • Desarrollo del Capital Físico: En el cual se debe trabajar en la construcción de viviendas para paliar el déficit habitacional que golpea a países de América Latina particularmente. A su vez, el desarrollo implica obras y servicios de calidad. Ambos deben estar orientados a puntos estratégicos que fomenten el crecimiento del país, repensando en la logística y con una mirada desarrollista. Este punto se vio gravemente afectado al paralizar la actividad por consecuencia del COVID – 19.
  • Impulso de la Actividad Económica: El crecimiento de la actividad económica debe tener como prioridad el aumento de empleo privado y deben tender a la reducción de la pobreza y la marginalidad. La pandemia ha puesto en jaque las economías de los países, donde algunos podrán tener una mejor reacción y gestionar los recursos de manera eficiente para poder reactivar la actividad tan rápido como los márgenes de maniobra internos lo permitan.
  • Desarrollo del Capital Social: Garantizando la seguridad (en todos sus aspectos), la justicia e inclusión de sectores y territorios excluidos. La pandemia profundizó la desigualdad y la marginalidad de sectores que, previo a esta situación, se encontraban en un escenario de vulnerabilidad.
  • Desarrollo de Capital Humano: Debe ser impulsado mediante dos pilares fundamentales como la educación y salud de calidad. La educación suele ser deficitaria y, en muchos casos, poco inclusiva y la pandemia sumó que se ha desperdiciado un año académico, lo que indica que el daño en cuanto a conocimiento puede ser grave. Por esto es necesario repensar políticas orientadas a mejorar los sistemas educativos, pensando también, en complementar un año que resultó ser complejo para el aprendizaje. A su vez, la pandemia vino a poner luz sobre deficiencias y carencias en los sistemas de salud y el acceso a los mismos.
Fuente: Leandro Martinetti.

Política post Pandemia

El repensar de las políticas públicas implica más política y menos politiquería y política partidaria, sobre todo en lo que respecta a la política post pandemia. La primera premisa es que la salida debe ser a través de la generación de equilibrios, acuerdos, negociaciones y consensos entre actores políticos (oficialismos y oposiciones), con instituciones públicas, religiosas, ONG, empresas, etc. La confluencia de estos actores lleva a la construcción, en cambio, la colisión lleva a destrucción y obstrucción. La segunda premisa es que la política debe ser receptiva a la hora de comprender los verdaderos problemas de los ciudadanos y no enfocarse en los problemas que el político supone que la sociedad tiene. En base a estas dos cuestiones se pueden generar políticas públicas que garanticen un desarrollo integral.

Es elemental que los gobiernos trabajen con equipos multidisciplinarios, especializados y capacitados que puedan analizar, diseñar, gestionar y evaluar las políticas públicas, sobre todo en un contexto de crisis. La medición de la satisfacción social y de la aceptación ciudadana de las políticas implementadas va a servir de suministro necesario para poder observar las fallas que puedan llegar a surgir. No caben dudas que toda política pública está sumergida en un contexto político muchas veces marcado por la “campaña permanente”. Sin embargo, la mejor campaña es una buena gestión y el puente para esto es un adecuado planteo de políticas públicas, que quien esté en la gestión debe encargarse de capitalizar. La aceptación ciudadana y la satisfacción social se van a traducir en apoyo electoral a la hora de los comicios.

Los problemas post pandemia demandan una agenda central con pocos temas, bien definidos y a muy corto plazo. De nada sirve pensar en políticas para el 2030, cuando en la actualidad no está desarrollado el capital físico, el capital humano, el capital social y la actividad económica se encuentra golpeada en un contexto de crisis mundial. Los gobiernos hoy oficialistas van a tener, en lo que resta del 2020 (al menos), un contexto de tensión e incertidumbre, y a partir del 2021 hasta que finalicen sus mandatos tendrán que gestionar la post pandemia. La luz al final del túnel está signada por consensos sin grietas y políticas públicas eficientes – eficaces.

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