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¿CÓMO NUESTRA COTIDIANIDAD SE VE IMPACTADA POR LA INFLACIÓN?

En el mundo actual existe una gran preocupación por el aumento de la inflación, principalmente motivado por un incremento en el precio de la energía, es decir, del petróleo, el gas y la electricidad.

Esta situación se ve potenciada por los efectos de la Guerra entre Rusia y Ucrania, que afecta no sólo los precios de la energía, sino también en las materias primas, alimentos e impacta la cadena de suministros global.

Quizás uno de los fenómenos económicos que impacta a todos los ciudadanos es la inflación, sin embargo, no afecta por igual a todos, dado que los que terminan más afectados son los más vulnerables al carecer de mecanismos de cobertura que permita compensar los efectos de la inflación.

La inflación es el alza sostenida de los precios de los bienes y servicios en una economía y, por lo general, es medida tomando como base dos indicadores: el índice de precios al mayor (IPM) y el índice de precios al consumidor (IPC). El IPM mide el comportamiento de los precios a nivel de los productores y el IPC hace lo mismo a nivel del consumidor final.

Ambos indicadores miden la variación porcentual de los precios en comparación con un período previo, ya sea de forma mensual o anual.

El origen de la inflación puede venir impulsado por varios elementos, pudiendo estos ser de tipo puntual o estructural.

Cuando en una economía los precios bajan, decimos que hay deflación, pero, cuando aumentan, puede haber cuatro niveles: inflación moderada, inflación galopante, hiperinflación y estanflación.

Por otro lado, la inflación también puede ser clasificada según su origen, principalmente puede hacer inflación de costos, inflación por demanda o inflación por aumento de la masa monetaria.

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Inflación puntual y estructural.

La inflación puede ser puntual o estructural. Es puntual cuando ocurre un fenómeno en el contexto que altera la estructura de la oferta y la demanda en una economía, por ejemplo: hechos climáticos que afectan la cadena de suministros, hechos sociales que afectan el desenvolvimiento normal de la economía, hechos de mercado impulsados por el incremento de precios de las materias primas o circunstancias bélicas como la que estamos pasando en la actualidad que afectan el comercio global y funcionamiento de la sociedad.

La inflación es estructural cuando existe un incremento en los precios debido a fallas en la estructura de la oferta y la demanda en la economía de un país, generadas por una elevación desigual de la demanda de bienes y servicios o de los costos de producción en un sector específico.

Inflación moderada, inflación galopante, hiperinflación y estanflación.

Dado que la estabilidad es uno de los objetivos de la política económica que debe perseguir todo gobierno, la expectativa es que los precios se mantengan en un rango aceptable y sin fluctuaciones abruptas a lo largo del tiempo, sin embargo, esto puede no ser así.

Cuando el incremento de precios es lento y con cierta estabilidad, decimos que existe una inflación moderada. Si bien los precios aumentan no más de un dígito entre períodos, no existe un efecto severo sobre el poder adquisitivo y la capacidad de compra.

Por otro lado, cuando los precios incrementan a un ritmo entre dos a tres dígitos, es decir; veinte, treinta o cien por ciento; decimos que existe una inflación galopante. A este nivel ya existe un impacto importante en el poder adquisitivo y la capacidad de compra.

De igual manera, cuando la inflación alcanza el cincuenta por ciento mensual de forma sostenida, ya entramos en un proceso hiperinflacionario, en donde, literalmente, se destruye el poder adquisitivo y la capacidad de compra. Por lo general, la hiperinflación es generada por un incremento desmedido de la masa monetaria en la economía de un país, producto de la emisión de dinero inorgánico por el gobierno para cubrir déficit fiscal y financiar sus gastos.

Finalmente, cuando existe alta inflación o hiperinflación acompañada con decrecimiento de la actividad económica, es decir Producto Interno Bruto (PIB) negativo, decimos que estamos en estanflación, es decir, estancamiento económico con inflación.

Tipos de inflación

Cuando hablamos de las causas de la inflación, podemos decir que esta puede ser de tres tipos: inflación de costos, inflación por demanda o inflación por aumento de la masa monetaria.

La inflación de costos es generada cuando existe un incremento de los precios de los bienes y servicios motivado por un aumento de los costos de producción. Este aumento de los costos puede ser por aumento del precio de las materias primas, de la energía, los costos de infraestructura, los impuestos y aranceles o los costos laborales, entre otros.

Cuando esto ocurre, los productores de bienes y servicios necesariamente tienen que trasladar este efecto al consumidor final incrementando el precio del producto o bien final, ya que nadie en su sano juicio realiza un negocio para perder dinero.

Por ejemplo, supongamos que Ud. produce zapatos e importa cuero de Colombia y ocurre un incremento en el precio del cuero un 20 por ciento debido a un incremento en los costos de transporte, motivado por un incremento en los precios de los combustibles. Lo más probable es que Ud. tenga que incrementar el precio final de su producto un 20 por ciento, con el fin de poder generar los ingresos para pagar el incremento de la materia prima, pagar los costos de infraestructura y salarios a sus trabajadores.

La inflación por demanda es que aquella resultante de un aumento en las cantidades demandas de los bienes y servicios, ya sea por un aumento en la renta de los consumidores o las expectativas de estos. Esto ocurre porque, lamentablemente, la producción de bienes y servicios no es tan rápida como lo es la demanda.

Volviendo al ejemplo de los zapatos, si Ud como consumidor ve en las noticias que habrá un aumento en el precio del calzado como consecuencia del incremento en el precio del transporte, probablemente Ud, sus vecinos, sus amigos y familiares salgan corriendo a la zapatería y comprarán tres pares de zapatos cada uno, pero la capacidad que tiene el zapatero para reponer el producto final es la misma, es decir, tiene las mismas herramientas, máquinas y trabajadores, por ende, no puede suplir la demanda imprevista de zapatos en el corto plazo, lo que generará un aumento en los precios, ya que para que este pueda suplir esa demanda, necesitará, por ejemplo, comprar más materia prima y contratar más trabajadores. Cuando el zapatero logre reponer el inventario de producto final para cubrir la demanda o esta se estabilice, los precios volverán a su nivel de equilibrio.

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Quizás la inflación más perniciosa es la inflación por aumento de la masa monetaria. Esta por lo general ocurre cuando el gobierno, a través del Banco Central, emite dinero inorgánico, es decir, dinero que no está respaldado en reservas monetarias o por un crecimiento de la economía, para financiar el gasto público.

Cuando esto ocurre, aumenta el dinero en las manos de los particulares y, como consecuencia, aumenta la demanda de bienes y servicios, dado que los consumidores tienen más dinero disponible para el gasto, lo que genera los mismos efectos de la inflación por demanda.

Lo peligroso de esto, es que el incremento de la masa monetaria, que puede ser por emisión de deuda u otro mecanismo como la impresión de papel moneda, se convierta en habitual, ya que ineludiblemente esto detonará en un proceso inflacionario galopante o hiperinflacionario, así como escasez.

Efectos de la inflación.

El fenómeno de la inflación tiene efectos muy perjudiciales en nuestras vidas, los cuales puede ser económicos, psicológicos y sociales.

Los efectos económicos son evidentes, dado que se genera inestabilidad y pérdida de confianza en la moneda y la economía del país si no se toman acciones correctivas adecuadas y oportunas, así como una merma en el poder de compra de los particulares.

Los efectos psicológicos están relacionados con la incertidumbre y estrés que genera la inestabilidad en los ciudadanos, dado que, al incrementar constantemente los precios de los bienes y servicios y ver cada vez más disminuida la capacidad de compra, la preocupación de los ciudadanos estará en poder mantener su nivel de vida sin tener que hacer mayores sacrificios. Esto genera un efecto inmediato perverso: en anclaje al día a día.

Ante una situación de incertidumbre y estrés, los ciudadanos tendrán su vista y esfuerzos puestos en cubrir sus necesidades inmediatas, disminuyendo así cualquier expectativa en el futuro, lo que genera a su vez frustración, depresión y pérdida de esperanza.

Esto puede convertirse en un arma muy perniciosa de control social, dado que al anclar a los ciudadanos a concentrarse en cubrir sus necesidades inmediatas, estos no estarán pendientes de lo que esté pasando en el entorno, ya que su prioridad es la subsistencia y le importará un pepino lo que esté pasando en el mundo, en el país, en el Congreso, lo que haga el Gobierno Central, lo que haga el Gobierno Local, lo que pase en su comunidad o lo que le pase a su vecino; ya que la prioridad es subsistir.

Esto trae otro efecto: el social. Al estar toda una sociedad concentrada en la subsistencia, dispara la agresividad, el individualismo y la confrontación entre los ciudadanos, ya que todos estarán concentrados en adquirir los bienes y servicios para cubrir sus necesidades básicas a toda costa, así eso implique quitárselo a otro o evitar que otro lo obtenga porque eso puede implicar que yo no lo haga.

¿La solución es controlar los precios?

Cualquier creativo izquierdista puede pensar que la solución es que el gobierno, en su rol de garante de la estabilidad y de la promoción del estado de bienestar en la sociedad, imponga un control en los precios de los bienes y servicios para así evitar el aumento desmedido de estos. Esta “receta mágica” suele potenciar aún más los problemas.

Volvamos al ejemplo anterior del zapatero. Si este no puede incrementar el precio de su producto final, posiblemente comprará menos materia prima, no estará en la capacidad de producir la misma cantidad de zapatos y, posiblemente, tendrá que despedir algunos trabajadores para poder seguir produciendo y cubrir su rentabilidad, agregándose otros problemas a la economía: el desempleo y la escasez.

Al existir escasez, esto generará un incremento más acelerado de los precios porque la demanda es igual o mayor y promueve el mercado negro de bienes y servicios, ya que el que tenga algún excedente de dinero tendrá una ventaja sobre aquellos que no, de esta manera, procurará comprar la mayor cantidad de bienes y servicios, algunos para consumo propio y otros para la reventa. Por lo general ese precio de reventa será mucho mayor que el precio regulado, ya que este tiene algo que Ud no tiene y se aprovecha de eso.

Si Ud ve que su gobierno propone un control de precios para hacerle frente a la inflación, es porque o su gobierno es incapaz de resolver el problema, o porque crea y le conviene el problema, la razón ya la expliqué anteriormente: control social.

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¿Cómo protegerse ante la inflación?

Ante un contexto inflacionario, lamentablemente, los ciudadanos no tenemos mayor injerencia ni control sobre él, dado que no está en nuestras manos tomar las decisiones para corregirla en el corto plazo.

Lastimosamente, lo único que podemos hacer es identificar estrategias para poder sortear la situación realizando la menor cantidad de sacrificios posibles, pero, individualmente, es imposible salir ileso, a menos que se posea reservas de dinero importantes u otro mecanismo de cobertura.

Algunas de las acciones para protegerse ante la inflación pueden ser las siguientes:

  • Anticiparse y tener inventario de bienes de consumo no perecederos para consumo futuro.
  • Poseer bienes transables que preserven valor que pueda vender en momentos difíciles como, por ejemplo: bienes muebles e inmuebles, obras de arte, entre otros.
  • Tener más de una fuente de ingreso.
  • Invertir en moneda extranjera, con el fin de proteger el capital o tener reservas para utilizarlas en caso de ser necesario.
  • Invertir en activos financieros que provean de un retorno que permita proteger capital, reinvertir, ahorrar y crear reservas.

Paradójicamente, si bien la inflación promueve el egoísmo, uno de los mecanismos para sortearla es la solidaridad entre amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo construyendo una red de abastecimiento en donde se apoyen mutuamente para adquirir los bienes de consumo.

Sin embargo, la mejor medida que puede tener una sociedad es elegir conscientemente a sus gobernantes, elegir con el cerebro y no dejarse llevar por discursos emotivos y llenos de promesas irreales; recuerde que ellos serán los que dicten las políticas y creen las leyes que impactarán la vida de cada ciudadano.

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